La NASA en Madrid

Aunque pocos lo saben, en Madrid hay un lugar único. Está en el municipio de Robledo de Chavela. Aquí se encuentra uno de los tres centros que la NASA tiene repartidos por el mundo para estar en contacto continuo con sus misiones espaciales. Los otros dos centros se encuentran en Camberra (Australia) y en Pasadena (EE.UU.)

Y no es algo nuevo, hace ya más de 50 años que la agencia espacial puso sus ojos y sus instalaciones en este rincón de la sierra madrileña. ¿Cuál fue la razón de la elección de este lugar? Que este punto y los dos mencionados anteriormente está separados 120 grados en longitud, de manera que los vehículos espaciales pueden permanecer en continuo contacto con la Tierra en una de sus estaciones, independientemente del movimiento de rotación del planeta. Frente a otras posibles localizaciones, Madrid contaba además con otros puntos a favor: aeropuerto internacional, universidades y un espacio suficientemente protegido por un lado gracias a la sierra madrileña, pero abierto por otro

Así, entre bosques de encinas, en Robledo de Chavela se puede contemplar una estampa singular: la de seis imponentes antenas. Once metros de diámetro tiene la más pequeña, setenta tiene la más grande. Unas instalaciones bautizadas con el nombre “Madrid Deep Space Communications Complex”, es decir, Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid. En ellas trabajan 150 personas, que se encargan del seguimiento de las principales misiones que la NASA pone en marcha. Desde aquí, por ejemplo, se han seguido las misiones Apolo y Voyager.

Y algo que hace especialmente atractivo este lugar, más allá de su valor para las misiones de la NASA, es que se puede visitar. Cuenta con un centro de visitantes que ofrece desde exposiciones a vídeos y pantallas desde las que contemplar el seguimiento que se hace de las diferentes misiones espaciales. También se pueden ver trajes espaciales, reproducciones de vehículos y hasta una auténtica roca lunar.