Una mirada más allá del cielo.

En el proceso evolutivo de la vida en la tierra, el ser humano siempre ha proyectado sus hazañas en medio de su turbulenta curiosidad, elevando sus mentes y miradas hacia el cielo en búsqueda de descifrarlo. Dándole paso así a la ciencia de responder tantas de las preguntas que nos inquietaban en nuestro día a día.

Al observar el cielo nos encontramos con los cambios rotativos debido al posicionamiento de la tierra y es apreciable el día de la noche. Debido a esto en el transcurso del día tenemos una forma más limitada de la apreciación del cielo a nivel astronómico, de forma que solo podemos observar con gran facilidad el sol, y desde ciertos puntos a partir de ciertas horas la luna. Pero sin dejar de lado aquellos fenómenos que también podemos percibir a nivel global, como estos fenómenos atmosféricos que presenciamos con gran facilidad, relacionados con la radiación solar más sin impactar de forma directa en la astronomía.

El arcoíris es un fenómeno que se puede apreciar fácilmente en el proceso de una precipitación atmosférica y es sumamente llamativo debido a los destellos que genera el sol a través de la lluvia se proyecta un arco con diferentes separaciones y un espectro visible de colores. De la misma forma en invierno podemos presenciar los halos solares y los parhelios estos últimos producidos por el helio que se encuentra en las nubes.

Caso contrario que sucede en las noches, donde se puede apreciar de forma tangible las constelaciones y las diferentes fases lunares que transcurren en el año. Pero sobre todo una apreciación más certera de la inmensidad de la vía láctea, este conjunto de estrellas y cuerpos celestes que la caracteriza. Siendo mejor apreciada en lugares los cuales exista poca presencia de luz artificial. Para estos casos donde se busca apreciar de la mejor forma el cielo estrellado, sea con un telescopio o unos prismáticos, lo ideal es buscar un lugar apartado de la ciudad para disfrutar al máximo la experiencia.